Fez es una de las ciudades marroquíes  que más conserva su aroma y su fisonomía medieval. Pasear por sus callejuelas y entre sus edificios nos harán casi pensar que estamos en otro tiempo más alejado, quizás después de la llegada de los últimos musulmanes expulsados de España hace cinco siglos.

Callejuela en la Medina de Fez el Bali

Callejuela en la Medina de Fez el Bali

Te recomendamos, eso sí, que lleves el viaje bien programado y preparado y se hace imprescindible la utilización de un mapa. De no ser así, perderse en esta ciudad será bastante fácil.

La ciudad aún conserva el mercadeo y el movimiento del gentío que nos hace recordar además, que en otro tiempo fue la capital de Marruecos. También conserva esa grandeza y a la vez ese caos urbanístico que mezcla todo tipo de edificios en las mismas calles, escuelas, mezquitas, comercios, baños públicos…

La medina de Fez el Bali data del siglo XII. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Interesante es visitar las murallas de la ciudad, entre las que destaca la de Bab Boujeloud, desde la que sale la calle principal de Fez, la Cuesta Grande o Tala el-Kbira. Cerca también puedes visitar la mezquita de Sidi Lezzaz.

La Plaza Najjarine es otro de los puntos interesantes para visitar. Se trata de una plaza históricamente utilizadas por los artesanos de la madera, de hecho puedes visitar un museo dedicado a este capítulo.

La ciudad de Fez conserva su organización por gremios tradicional, con lo que encontraremos plazas y zonas dedicadas a distintos colectivos artesanos. Por ejemplo el de los vendedores de especies y hierbas en torno a la escuela el-Attari, del siglo XIV.

Imagen: www.flickr.com

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