Marruecos estaba habitado en la Edad de Piedra y se conservan abundantes vestigios arqueológicos de aquella época. Las tribus beréberes aparecieron a continuación y desde entonces, a despecho de múltiples invasiones, forman la base de la población marroquí. La conquista más importante que el territorio ha sufrido fue la de los árabes, en el siglo VII, los cuales convirtierón a los beréberes al islam. Conquistadores y conquistados unieron sus fuerzas, irrumpieron en la península ibérica y la dominarón casi por completo.

Los almorávides crearon el primer gran imperio autóctono en el siglo XI, el cual abarcó extensos territorios de Argelia y España. Mas tarde, españoles y portugueses ocuparon varios puertos y ciudades de marruecos. En el siglo XVI, los marroquies se zafaron del yugo extranjero y se dirigieron hacia el sur, conquistando extensas regiones del África occidental, que retuvieron durante casi todo el siglo XVII.

Desde el término de este hasta principios del siglo XIX, Marruecos estuvo exento de las influencias exteriores. Los franceses impusieron en 1912 el protectorado sobre Marruecos, de cuya porción septentrional se hizo cargo, España. La ciudad portuaria de Tánger se convirtió en zona internacional.

Marruecos resulto trascendente para el desarrollo definitivo de la segunda guerra mundial y sus soldados contribuyeron a la liberación de Francia. Concluido el conflicto internacional, los marroquies expresaron su impaciencia por gobernarse sin intervención ajena. Por último, en 1956, Francia y España renunciaron a sus protectorados, y el país recobro su soberanía plena. La ciudad de Tánger se incorporó a él en la misma fecha.

Información: Enciclopedia Grolier
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