Y así llegamos a la ciudad de Fes, considerada la capital artística e intelectual del Reino de Marruecos. Después comprobaríamos por qué recibe ésta denominación.

Durante nuestra estadía en Fes, estuvimos alojados en el Hotel Les Merinides. Antes de llegar a él, un guía marroquí que hablaba perfectamente español, nos fue mostrando algunos de los sitios más destacados de la ciudad, como por ejemplo la muralla que separa el Palacio del Rey de Marruecos del resto de Fes, su Medina o ciudad vieja, declarada Patrimonio Universal de la Humanidad por la Unesco, también la ciudad nueva de Fes, entre otros sitios.
Tal y como pudimos comprobar por esos días en Fes, la Medina es un verdadero “museo viviente”, por las reliquias arquitectónicas que en ella existen, muchas con origen en la época medieval, por su arte, por los productos artesanales típicos que en su mercado se ofertan, entre otras cosas. No por nada es considerada la capital artística y cultural de Marruecos; además, todos dicen que es la Medina más linda del Reino.

Y como decíamos, la Medina de Fes tiene un origen medieval, y es en la actualidad la ciudad vieja habitada más antigua. Su construcción data del siglo XII y está como “resguardada” o protegida por una gran muralla que la separa del resto de la ciudad, de lo nuevo y moderno.
Así, en la Medina de Fes sobreviven las tradiciones, las costumbres, la música y todo lo propio de la cultura marroquí, sus telas, sus alfombras, sus productos en plata y bronce, también su gastronomía típica, como el cus cus y la pastella, entre otros exquisitos platos que pudimos saborear.
Fuente: Teleaire.com
